Los contenedores

Containers

Definición de contenedor

Un contenedor es cualquier recipiente usado para cultivar alguna planta. Ejemplos de contenedores son los tiestos o macetas y las jardineras.

El material es irrelevante en la definición de contenedor pero puede tener influencia en el resultado del cultivo. Dos ejemplos son el plástico y la cerámica porosa. Los de cerámica porosa exigen riegos más frecuentes por evaporar más agua a través de las paredes y los de plástico tienen la desventaja de calentarse más, especialmente con la luz del sol.

El tamaño no modifica la definición de contenedor pero también influye en el desarrollo. Más adelante comentaré cómo. Puede tratarse de un tamaño inmenso como un campo de fútbol y seguir siendo un contenedor.

En la definición de contenedor es esencial decir que su superficie inferior está comunicada directamente con la atmósfera. Dicho de otra forma: si el aire de la atmósfera llega a su fondo es un contenedor. Luego veremos por qué y qué sucede.

Ejemplos de contenedores son los tiestos o macetas y las jardineras. Son recipientes con el fondo comunicado directamente con la atmósfera. No es un contenedor una jardinera sin fondo; es decir, que está comunicada con toda la tierra que hay debajo "hasta llegar al centro del planeta".

Repitiéndolo con otras palabras: a una profundidad relevante respecto a la planta existe una interfaz substrato/aire. Esta interfaz es lo que origina una gran parte de la casuística especial de los contenedores.

 

Interfaz substrato/aire

Imagina un objeto familiar como una esponja. La sumerges en agua y al sacarla y mantenerla sujeta con dos dedos ves que va goteando. En un momento dado ya no cae más agua pero su parte inferior está empapada mientras la superior está medianamente húmeda.

Ahora deja esta esponja encima de una toalla doblada. Al cabo de un rato el agua que ya no caía habrá pasado a la toalla.

En el primer caso la interfaz esponja/aire ha mantenido el agua. Está reproduciendo el comportamiento de un contenedor.

En el segundo caso la interfaz esponja/toalla tiene continuidad de características similares y ha permitido que el agua se escapase. Visto desde la esponja se está imitando el comportamiento de un suelo libre (habría que pensar luego en la superficie inferior de la toalla doblada).

La característica principal de un contenedor es la de tener, a menudo, una zona anegada en el fondo. El agua se escapa hacia abajo (gotea) sólo mientras la fuerza ejercida por la gravedad sea superior a la tensión superficial del agua en el substrato. Cuando las dos fuerzas se igualan el agua deja de gotear. Si en este momento pusiéramos en contacto la cara inferior del substrato anegado con otro substrato más seco, la tensión superficial generada por este último se suma a la fuerza ejercida por la gravedad y el agua vuelve a desplazarse hacia abajo desapareciendo el fondo anegado del primer substrato.

 

Tabla de agua

En el ejemplo anterior, cuando tenemos una esponja mojada suspendida con dos dedos o también si tenemos un contenedor lleno de substrato mojado, si abajo está empapado y arriba está medio seco debe existir algún punto intermedio de cambio de una situación a otra. Es decir, debe haber un plano por debajo del cual tengamos situación de empapado y por encima tengamos la situación de permitir el paso del aire.

Este plano se llama tabla de agua y su altura o nivel es el nivel de la tabla de agua

En un contenedor la tabla de agua puede estar, por ejemplo, a 1/3 de su altura. O a la mitad. O en la misma superficie del substrato si acabamos de inundarlo. O no existir si está seco. Pero generalmente el nivel del plano de agua está casi siempre al alcance de las raíces o inundándolas aunque sea por un tiempo corto.

En un suelo libre la tabla de agua se puede encontrar (generalmente) a mucha profundidad 

¿Manolo, a qué profundidad encontraste agua cuando hiciste el pozo? A 30 metros. Pues aquel día el nivel de la tabla de agua era de -30m. 

Por tanto las raíces de las plantas de este campo están siempre en unas condiciones muy diferentes respecto al agua que las de las plantas en macetas. En el campo de Manolo las raíces pueden estar rodeadas de tierra húmeda o seca pero nunca están sumergidas en agua.

En un contenedor, por tanto, resulta fundamental vigilar el nivel de la tabla de agua y mantenerlo lo más alejado posible de las raíces.

Siempre que hablamos de raíces anegadas nos olvidamos de especificar el factor tiempo. No es lo mismo que estén anegadas unos minutos o una hora que una semana.

Un tiempo corto de anegamiento es a menudo inevitable (hay que regar). Una planta sana en el exterior en un contenedor no demasiado grande bebe rápidamente el agua y las condiciones de anegamiento duran generalmente unas pocas horas. Puesto que la planta bebe sólo de día, lo lógico es regar por la mañana para que cese el anegamiento lo antes posible. Si regamos por la noche el anegamiento dura hasta la mitad de la mañana siguiente. Si se repite ese comportamiento todos los días la planta acaba por resentirse.

De lo anterior se deduce claramente que la altura del contenedor es fundamental para definir la cantidad de raíces que quedarán dentro de la zona con aire la mayor parte del tiempo. Por lo tanto el contenedor disponible debe aprovecharse en toda su altura y romper de una maldita vez con la irracional costumbre de poner una buena capa de guijarros en su fondo que lo que hace es disminuir la altura del contenedor llevado el nivel de la tabla de agua más hacia arriba. También es importante aprovechar la altura no dejando en la parte superior una zona libre demasiado alta.

Yo coloco el cuello de la planta y la superficie del substrato al mismo nivel que el borde del contenedor. Riego despacio (repartiendo un chorrito fino) de modo que no me hace falta una zona vacía para que no se desborde el agua. De todas maneras, puesto que no aprieto el substrato, al cabo de poco tiempo el substrato "baja" y queda un centímetro entre el borde y el substrato.

Además, en el caso de la capa de guijarros suceden más cosas.

Al principio sucede lo que he dicho. La zona empapada queda encima de la capa de guijarros y la zona de substrato aireado resulta menos profunda.

Más adelante, puesto que regamos mal echando el agua de golpe, los espacios que hay entre los guijarros quedan rellenos de substrato con lo que a partir de este momento la altura del contenedor ya vuelve a ser la original y los guijarros ya no hacen nada. Bueno, sí que hacen: ocupar un volumen vital que si fuera ocupado por substrato tendrímos la ventaja de poder aprovechar sus reservas.

¡Y dale con la capa de gravilla! Basta un trozo de maceta rota sobre el orificio de una maceta de cerámica. En las macetas de plástico con varios orificios y usando substrato basado en turba, no hay que poner nada. El trozo de maceta es para que el agujero no se obture.

 

Planta pequeñita en contenedor grande

Este caso es frecuente. Colocamos una planta pequeña en un gran contenedor esperando que las condiciones serán más parecidas a las del suelo libre y así la planta crecerá mejor. Para nuestra sorpresa aquella planta queda raquítica y en cambio otras "hermanas" en macetas más pequeñas crecieron fabulosamente.

Parece que la planta pequeña "se ha perdido" en el tiesto grande.

Eso es cierto casi siempre pero, como con todo, hay casos especiales y excepciones de ciertas plantas y además siempre está el que dice yo tenía una tía que hacía todo lo contrario y le iba bien.

Suceden varias cosas:

(1) La plantita gasta tiempo en establecer un gran sistema radicular tendiendo a ocupar el máximo espacio. Ya habrá tiempo de crecer hacia arriba. Eso lo hace para asegurar su futuro.

Las plantas arbustivas y árboles llevan millones de años haciendo lo mismo en la Naturaleza y ya se han acostumbrado. Sus raíces se dirigen e intentar alcanzar lo antes posible la línea de goteo ¿Qué es la línea de goteo o línea de escorrentía?

Imagina un árbol adulto, con su tronco y sus hojas. Cae un chaparrón corto. Debajo del árbol no te mojas. Pero precisamente allí donde se acaba la copa va a parar el agua de muchas de las hojas. Es el punto donde va a parar más agua y las raíces "saben" que no se la tienen que perder.

Es ahí donde hay que poner la circunferencia de goteros para regar un árbol.

(2) La dinámica de un substrato es que riegas quizás con un pequeño exceso pero como es verano y la planta bebe rápido pronto el substrato vuelve a permitir la entrada de aire, algo vital para la respiración de las raíces.

En una maceta pequeña la planta se acaba el agua rápidamente pero ¿cuántos días han de pasar para acabarse el agua de una maceta gigantesca? La conclusión es que la plantita con zapatos grandes se ahoga. Es decir, queda demasiado tiempo en un substrato empapado con una cantidad de agua que no puede "beberse" rápidamente.

Por todo lo anterior no conviene usar contenedores de tamaño excesivo.

 

Planta con zapatos normales o chicos

Este caso, aunque parezca chocante, suele dar muchos menos problemas que el caso anterior de planta pequeña perdida en maceta grande.

Cuando se coloca una planta en un contenedor con substrato nuevo las raíces crecen alejándose del cuello de la planta. Podemos considerar dos sentidos de crecimiento: hacia abajo y hacia los lados.

Hacia abajo

Se dice que las raíces obedecen a un "geotropismo positivo". Es decir, que crecen dirigiéndose hacia abajo, en el sentido hacia el centro de la Tierra. Esa afirmación puede implicar una comprensión falsa porque parece que se quiera decir que crecen "atraídas" por la gravedad. Lo que en realidad buscan las raíces es el agua. Como que más abajo suele haber siempre más agua se han acostumbrado a crecer hacia abajo para ir en su busca. Llevan haciendo eso con éxito desde hace millones de años.

Dos ejemplos que contradicen la teoría mal entendida del geotropismo:

Un árbol plantado en una zona que recibe riegos cortos y frecuentes por aspersión (porque está rodeado por un césped, por ejemplo). Este árbol desarrolla su sistema radicular horizontalmente en su mayor parte. Lo demuestra el día que hay una lluvia lo suficientemente abundante para reblandecer el terreno y acompañada de viento fuerte. El árbol cae.

Una azalea plantada por mí a unos 7 metros de un gigantesco Ficus repens. Preparé el terreno a 50 cm. de profundidad. La azalea empezó bien pero a partir del tercer año empezó a languidecer. Finalmente murió. Cuando la arranqué ví una enorme cabellera que abrazaba sus raíces para robarle el agua con la que yo la regaba. Esta cabellera creció hacia arriba proveniente de una raíz gruesa que estaba por debajo de los 50 cm. que yo había cavado. El tamaño de la cabellera era el de una escoba.

Hacia los lados

Siguiendo la costumbre de ir a buscar la línea de goteo muchas raíces crecen hacia las paredes del contenedor. Hay muchas personas que dicen que crecen centrífugamente (lo cual no deja de ser cierto - se fugan del centro) pero no saben explicar el motivo.

Las raíces ya han llegado a las paredes o al fondo ¿qué hacen? Adquieren allí un singular desarrollo. Es decir, al cabo de un tiempo hay más raíces contra las paredes y el fondo que en el interior del substrato. La razón es muy sencilla aunque también mucha gente no quiere creerlo: tienen más aire allí.

Habreis observado que cuando un substrato lleva algún tiempo en un contenedor ha ido bajando de nivel pero la bajada no es uniforme. Baja más en el centro que en la periferia. Ello se debe al empaquetamiento del substrato (el empaquetamiento es una de las causas de la compactación). El empaquetamiento se produce porque las partículas se van recolocando de manera que las pequeñas ocupan los espacios que hay entre las grandes. Pero cerca de las paredes y del fondo el empaquetamiento es menor por lo que el volumen de aire es mayor. De lo cual "disfrutan" las raíces que se encuentran allí.

Es decir, hay dos motivos para que las raíces sigan creciendo en la periferia sin regresar al centro (a) La tendencia a crecer "hacia afuera" debida a buscar la linea de goteo y (b) se encuentran mejor donde hay más aireación.

Raíces apiñadas

Cuando una planta lleva largo tiempo en el mismo contenedor sucede que se ven las raíces apiñadas en la periferia del cepellón. A veces tan fuertemente que resulta difícil desenredarlas. Pero si se corta el cepellón en dos mitades se ve que en el centro hay bien pocas raíces. A pesar de que el centro puede que tenga nutrientes y agua por explotar. He dicho agua: mucha agua, demasiada, tanta que puede pudrir algunas raíces de esta zona. Hay pocas raíces a beber por tanto el agua queda largo tiempo en esta zona central mientras las de la periferia incluso pueden pasar algo de sed. El agua viaja muy despacio en dirección horizontal.

Raíces acostumbradas al tiesto

En el caso anterior de raíces apiñadas, si se transplanta al suelo o a otro contenedor mayor, a la planta le cuesta generar nuevas raíces a partir de esa periferia apiñada. Pero basta rascar dicha periferia con un tenedor viejo y a partir de las heridas y raíces rotas se generarán nuevas raíces con mayor facilidad.

Eso es tan importante que hay muchos casos de plantas que no progresan por no haber realizado esta operación. A menudo incluso puede convenir reducir el cepellón por dos motivos:

(a) Eliminar esas raíces exteriores para que se puedan generar nuevas raíces a partir del punto en que fueron cortadas.

(b) Aportar substrato nuevo que reemplaza al viejo ya "exhausto". Exhausto aquí puede implicar varios casos, los más importantes son:

- Pobre en nutrientes
- Estructura degradada
- Concentración de sales elevada

 

Raíces autopodadas con el aire

El estado natural de casi todas las raíces es rodeadas de humedad. Tanto es así que resulta importantísimo no dejar secar las raíces en un transplante a raíz desnuda. En España no se emplea esta técnica que yo sepa pero en otros países las raíces desnudas de las plantas a la venta se espolvorean con uno de esos geles absorbentes de agua (poliacrilato potásico), mojándolas previamente. El gel queda adherido y va manteniendo la humedad en las raíces durante el tiempo de transportes y venta.

En un contenedor pequeño, cuando una raíz llega al fondo y asoma por un orificio, si no encuentra humedad deja de crecer. Termina allí. Es como si hubiera sido podada. Por el hecho de no ser necesaria más hormona de crecimiento en ese punto, la hormona se dirige a otros extremos para potenciar su crecimiento. El hecho de asomar por el orificio ha estimulado la generación de más raíces. Este comportamiento se aprovecha en ocasiones para obtener plantones con un mejor sistema radicular.

 

¿Zapatos chicos para siempre?

Con tal de ir suministrando agua y nutrientes según las necesidades exactas de la planta parece que no haría falta cambiar a contenedor mayor. De hecho eso se hace hasta ciertos límites. La Gardenia es una de las plantas que se suelen cultivar con el biberón conectado permanentemente. Se ven plantas de Gardenia en el comercio con una parte aérea relativamente grande pero con un contenedor muy pequeño. Hasta el punto al que han llegado y tal como las han cuidado, la prueba de que es posible hacerlo la tenemos delante. Pero no mucho más. Llega el momento en que, por bien que se alimente y se le dé de beber, una planta necesita más espacio para sus raíces. Pero lo curioso es que unas plantas más que otras acusan la falta de espacio.

 

Regla general de cambios de maceta para el cultivo en contenedor

Empezar plantando en un contenedor lo más pequeño posible. Si se trata de un esqueje o una semilla, lo ideal resulta un recipiente de unos 2-2,5 cm de diámetro o de lado y unos 5-7 cm de profundidad. Esas son las medidas de muchas yogurteras (las bandejas de plástico con alvéolos). El inconveniente para un aficionado (y para muchos profesionales) consiste en que esos minúsculos cepellones pasan rápidamente del estado anegado al estado seco. Es difícil atender sus necesidades a menos que se esté pendiente de ellos. Para el cultivo en yogurteras se emplea substrato con alta retención de agua pero se riega con cuidado. Suele ser substrato basado en turba negra, un poco de turba rubia y generalmente se le añade algo de arcilla.

El tamaño de partida ideal para muchos aficionados es un contenedor de unos 10 cm. de diámetro por 10 de profundidad aprox. Puesto que el volumen del contenedor es suficientemente grande como para no estar tan pendiente de su reserva de agua lo mejor es emplear un substrato más aireado que el que se ha descrito antes. Es decir, este contenedor se "conduce" más fácilmente que los tacos en alvéolos descritos antes.

El momento para cambiar a contenedor mayor no es cuando asoman raíces por debajo. Ver raíces abajo puede ser una pista que nos haga mirar lo siguiente. El criterio para saberlo es sacando el cepellón del contenedor y viendo su superficie. Si está ocupada ópticamente en su 50-60% por raíces ha llegado el momento.

Para el cambio se eligirá un nuevo contenedor que sea lo más pequeño posible pero que permita insertar el substrato por el hueco entre la pared y el cepellón antiguo. Eso suele representar una holgura entre 1,5 y 2 cm si el substrato a introducir es medianamente fino. Tales holguras representan un diámetro entre 3 y 4 cm superior. No más.

 

Cómo se cambia

El cepellón viejo ha de estar regado de unas horas antes.

Si el contenedor original es razonablemente manejable, se coloca una mano sobre su superficie superior, dejando que pase el tallo de la planta entre los dedos. Se vuelca el contenedor de modo que el cepellón caiga sobre la mano. Puede hacer falta un golpecito del borde del contenedor contra algún canto.

Si el contenedor es muy grande entonces no queda más remedio que colocarlo horizontalmente sobre el suelo y en varios movimientos conseguir que el cepellón salga del contenedor.

Nunca hay que tirar del tallo de la planta porque eso implicaría alguna rotura indeseada.

En el contenedor nuevo se colocará substrato en el fondo dejando libre una altura equivalente al cepellón viejo. Se coloca dicho cepellón sobre el substrato del fondo y se rellena la holgura con substrato. No hay que apretar con los dedos pero podemos ayudarnos con un palito para que no queden bolsas de aire.

Se riega normalmente si la planta tiene follaje. Se regará poco o nada si la planta está desprovista de hojas.

En plantas de crecimiento rápido no serían de extrañar dos o tres cambios a maceta mayor en la temporada.

 

Planta vieja

Se trata del caso de una planta que ya teníamos de antes y sabemos que hay que hacer algún cambio de substrato.

Lo siguiente hay que hacerlo con conocimiento pues de lo contrario peligra la planta.

Para empezar diré que no todas las plantas admiten esas manipulaciones.

Cambio al principio de la temporada.

La planta ha de tener poco o ningún follaje. Cuanto menos follaje tenga más agresiva puede ser la actuación sobre el cepellón. Por tanto hay que ver si procede una poda más o menos fuerte incluso posiblemente acompañada de defoliación.

Alternativamente, según la poda y defoliación, recortar el cepellón reduciéndolo más o menos de tamaño o sacudir el substrato totalmente cortando las raíces que nos estorben. Plantar enseguida con substrato nuevo utilizando un contenedor lo menor posible (en general más pequeño que el anterior). Humedecer el substrato y dejar la planta a la sombra a la espera de la brotación.

Un buen momento es el principio de la temporada, cuando la planta está a punto de "despertar".

Otro momento posible es, por estas latitudes de clima benigno, el día 15 de Agosto, cuando está a punto de llegar la "segunda primavera" Yo lo he hecho con éxito varias veces con Fuchsias.

Poda fuerte pero sin destrozar la estructura del ramaje. Defoliación de lo que pueda quedar. Sacudir todo el substrato. Lavar las raíces en un cubo con agua para que apenas quede substrato. Plantar enseguida (que no se sequen las raíces) en un contenedor más pequeño, regar algo y dejar a la sombra.

Entre los días 15-30 de Agosto todavía hace calor y la planta emplea este tiempo en generar nuevas raicillas con sus zonas pilíferas. A partir del 30 de Agosto empieza una época de temperaturas algo más frescas, propicias para el crecimiento de muchas plantas que habían quedado paradas en los días de más calor. Van apareciendo pequeño puntitos que luego se convierten en brotes con sus nuevas hojas. La planta pasa el suave invierno con esas hojas y en la primavera siguiente continúa su desarrollo.

Si se trata de una planta no rústica (como muchas Fuchsias) y un emplazamiento con heladas entonces no queda más remedio que emplear otros sistemas para no perder las plantas en el invierno. Esto será objeto de otro capítulo.

Cambios durante la temporada

Se hacen sin romper el cepellón para que no se rompan raíces. Se usará un contenedor ligeramente mayor. Igualmente se riega el día antes y se hace el cambio como se ha descrito arriba.

Julio Guri
8/08/2005

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