| La Wisteria más
difundida es la W. sinensis, conocida con el nombre popular de
Glicinia. Es una leguminosa caducifolia procedente de China y
Japón que también ha recibido el nombre erróneo de Wistaria.
Su uso más corriente es como
trepadora de grandes dimensiones soportada por rejas, pérgolas,
columnas u otros elementos constructivos que, a lo largo de los
años, llegará a romper por la enorme fuerza de sus lianas. En
cada operación de poda invernal hay que controlar que no exista
ninguna rama fuertemente apalancada en el elemento constructivo.
Habrá que desviarla o incluso cortarla sin compasión. También
hay que aprovechar este momento para controlar todas sus ataduras.
Tiene gran interés por su fuerte
personalidad, que marca con su estilo de "planta antigua, de
las de siempre" cualquier arquitectura nueva o antigua.
Diría que contribuye a dar cierto tono aristocrático a
la casa donde se encuentre.
Debe estar en una tierra bien drenada
y tolera los suelos arcillosos y alcalinos. Su situación, para
máxima floración, es a pleno sol aunque se comporta bien con
sólo un par de horas diarias de insolación. Una vez establecida
es mejor no regarla mucho.
El color más común de sus flores
agrupadas en racimos colgantes y deliciosamente perfumadas es el
azul-lila pálido, aunque existen variedades de color lila
obscuro, púrpura, blanco y blanco con manchas amarillas. Hay una
variedad con hojas variegadas en blanco.

Si se cultiva en contenedor debe
regarse con mayor frecuencia y hay que realizar podas
ocasionalmente fuertes en invierno, para mantener su tamaño.
También hay que efectuar los oportunos cambios de parte del
substrato en la misma época.
No tiene demasiados problemas de
plagas y enfermedades. Las plagas más frecuentes son los pulgones
que se eliminan con cualquier insecticida. Está sujeta al ataque
de arañas rojas que no suele alcanzar demasiada gravedad dado que
la planta es muy vigorosa y, además, caducifolia (hay que limpiar
las hojas caídas que pueden servir de vehículo de transmisión
para el año siguiente). Cuando está en flor recibe la visita de
abejas, avispas y alguna mosca que se sienten atraidas por el
perfume. Puede ser atacada por royas, que conviene controlar con
un fungicida adecuado. En climas húmedos pueden desarrollarse
unas setas blancas que parasitan la parte baja del tronco
principal o las raíces, llegando a matarlas. Son del tipo
Armillaria. Conviene cortar y quemar las partes afectadas.

La propagación se efectúa muy
fácilmente por acodo. Cuando está a la venta aproximadamente en
Febrero, la planta obtenida por acodo adopta generalmente la forma
de un látigo de 1-2 metros, enrollado, plantado en una maceta.
La reproducción por
semillas no es aconsejable ya que las nuevas plantas tardan varios
años en florecer y muchas veces se obtienen variedades regresivas
que no son tan atractivas.
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